TALLER INICIACIÓN BDSM

Actualmente no hay fecha prevista para este taller. Disponible en modalidad ONLINE individual. ¡Contáctanos!

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En este primer taller de iniciación se darán a conocer todos los aspectos generales del BDSM, desde su recorrido histórico, el BDSM como subcultura y todas las aportaciones que tiene en la sexualidad, para elevar el placer, la erótica, el disfrute, el BDSM como una herramienta adicional de comunicación con la pareja, pero también como una forma de desarrollo personal.

En el taller aprenderás la forma de explorar tus propios límites, así como tus deseos más profundos y fantasías, conocerás los roles que existen de dominación y sumisión, el tipo de juego, los escenarios, como planificar una sesión y que partes tiene, los lugares en los que puedes jugar y sus características ideales, características del entorno para practicar BDSM, las normas de seguridad y los protocolos.

Te enseñaré a desarrollar un acuerdo y convenio, dentro del Marco de la legalidad y del consenso, que a su vez también servirá para establecer un diálogo con quién vas a jugar con todos los límites pactados, aprender si es la persona adecuada para empezar a compartir los juegos de rol, así como identificar con qué rol puedes sentirte más cómodo o cómoda, con el de dominación o con el de sumisión, o quizá con ambos.

 

Se explicarán detalladamente todos los instrumentos de juego, así como con cuáles se debe de comenzar, se hablará de las zonas del cuerpo con las que se puede jugar y con qué intensidad.

 

Se describirán las características del Atrezzo, y de los materiales, así como de otros simbolismos dentro del BDSM.

Hablaremos de solución y prevención de problemas.

 

El taller incluye una parte práctica, una primera toma de contacto con los instrumentos, roles, protocolos de seguridad etc. 

 

El taller se desarrolla en una mazmorra.

Ofrecemos asesoramiento y formación continua.

 

¡Te esperamos! Y cualquier duda no dudes en contactarme

SOBRE EL BDSM

Hay mucho desconocimiento sobre qué es y que supone el BDSM, se cataloga como un submundo lleno de violencia y abuso, en la que impera el cuero, el látex y los tacones de aguja. Existe también un desconocimiento profundo y una creencia de que quienes lo practican padecen una enfermedad mental, y en lugar de ser entendido como un juego entre adultos es visto como una aberración en la mayoría de las ocasiones, clasificándolo como una desviación sexual grave, dicha idea se encuentra muy lejos de la realidad, ya que el BDSM por encima de todo es una actividad sana, segura y consensuada, siendo estos tres pilares los que le sustentan, y que precisamente si faltase uno de ellos se convierte en una actividad de sexo alternativo dejando de ser BDSM.

 

BDSM es el acrónimo resultante de la combinación de tres acrónimos y siglas encadenados (BD, DS, SM) Bondage y disciplina, dominación y sumisión, sadismo y masoquismo. Que tiene una filosofía y/o estilo de vida basado en las relaciones de cesión de poder. Por lo tanto, no tiene que ver con la ropa que se use o con emplear látigos y cuerdas para atar, aunque es un fetichismo que generalmente impera en este submundo, y forma parte de parafernalia, las prácticas de BDSM son consensuadas y en ellas se juega con el poder, se cede y o se toma el poder de otra persona. Dicho intercambio que se produce genera una gran cantidad de energía que muchas personas le resulta excitante, permitiendo el despliegue erótico personal, así como la excitaciónn a través de la humillación y potenciando el deseo.

 

Dentro del BDSM existe una negociación de los roles de dominación y sumisión, en donde existe un juego libre y consensuado de las fantasías que ayudan al individuo a conocerse, experimentar, vivir emociones intensas, sintiéndose seguros gracias a lo pactado anteriormente, así como las normas de seguridad.

 

 

En tanto el BDSM se practique de una forma consensuada y bajo los protocolos y las normas de seguridad y con la suficiente información de ambas partes no es un trastorno ni una patología, sino una forma más de juego erótico en la sexualidad.

 

Cierto es que no todos los juegos dentro del BDSM, ni sus practicantes son sanos, pero tampoco lo son muchas relaciones que se consideran dentro del marco de lo normativo, por ello también es importante aprender a identificar con qué personas jugamos para que no sea algo riesgoso, y como deben desarrollarse las prácticas de una forma segura y que proporcione disfrute por las partes participantes.

 

El BDSM como planteamiento no tiene que ver con machismo ni con feminismo, tampoco tiene que ver con los malos tratos, también es importante diferenciar y hacer referencia de las personas bien introducidas y no principiantes ni curiosos, que confunden estos términos, tampoco nos referiremos en particular a personas con trastornos mentales y que tampoco serían capaces de desarrollar una relación sana, pero que en sus manos estas prácticas se tornarían sumamente peligrosas.

 

No podemos confundir el BDSM con la dominación machista pura y dura, el BDSM tiene que partir de la igualdad de sus participantes, siendo dueño de uno mismo para poder elegir libremente, por supuesto que el juego de rol de BDSM consiste en una desigualdad en la relación de poder dentro de la dominación/ sumisión, pero esto no significa que uno de los dos miembros someta o anule al otro, sino que por medio de este juego de rol, al libre albedrío disfrutan ambas partes.

 

Por lo tanto enmarcando el BDSM dentro del hecho de la sexología, los sexólogos tenemos objetivos en común, uno de ellos es quitar la mirada de los genitales, del coito y del orgasmo, con lo cual observaremos a lo largo de este trabajo como el BDSM brinda la posibilidad de trabajar con mapas de erotismo corporales, no únicamente genitales, para reconocer tras determinadas conductas o preferencias, un modo de concebir la sexualidad, capaz de generar por sí mismo las representaciones de nuestras propias fantasías y transformarlas en experiencias si así se desea. De esta forma al autoexplorar las propias sensaciones, con qué intensidad quieren ser vividas, explorando y gozando sin prisa podemos ser capaces de llevar estos deseos al terreno del erotismo, aceptándonos y fijando límites y reglas claras estamos trabajando también en el autorespeto, eligiendo con quien se desea compartir esa experiencia, así el conjunto de todas estas nos llevarán a seguir aprendiendo de nosotros mismos y a una sensación de satisfacción,

 

Se delimita claramente qué es lo que se desea desarrollar, y que se encuentra dentro de los límites incluso no negociables. Por lo tanto partimos de la siguiente premisa: “si te hace daño, no es BDSM”, con lo cual volvemos a enfatizar que el BDSM es para disfrutarlo y no para sufrirlo.

 

Es preciso hacer hincapié en que quienes practicamos BDSM, sin referirme a un sentimiento de superioridad, sino más bien haciendo alusión a cuestiones que aportan más por encima de las relaciones normativas o “vainilla” es que el BDSM permite desarrollar una vivencia sexual más profunda y  enriquecedora que las prácticas habituales, ya que se experimenta un disfrute a través de una amplia gama de sensaciones en zonas erógenas distintas, creando escenarios eróticos con juegos sexuales, que quitan la atención de un disfrute meramente genital o coital. Al ser sesiones pautadas, requiere altas dosis de autoconocimiento y también mucha responsabilidad propia y de la persona con quien se comparte.

 

El BDSM requiere introspección, y que la persona reflexione sobre sí misma, así como plantearse sus propios límites, qué es lo que le puede ayudar a enfrentarse y superar miedos, traumas y cuestiones que parecían ocultas y que una sesión puede verlas reflejadas.

 

A través del BDSM podemos aportar una perspectiva enriquecedora al conocimiento de la sexualidad y del comportamiento humano en general.

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